Monday, September 12, 2005

El Gobierno quiere recetar una veda que dure tres años



Cambio. Don Juan Tórrez aprendió a hacer sillones porque la pesca ya no le es rentable para mantener a su familia

Emergencia. Ante la tragedia ecológica, prohibir la pesca comercial es la propuesta más fuerte que pretenden aplicar. Han surgido voces en contra. Temen que haya un impacto económico desfavorable.
El remedio que podría devolver los peces al Pilcomayo es la manzana de la discordia entre el pueblo indígena Wennhayek y las autoridades que han propuesto la receta.
La Subprefectura de Yacuiba está por declarar una veda de tres años para impedir que se explote el sábalo y de esa manera esta especie pueda procrear libremente hasta alcanzar una cantidad considerable para la actividad pesquera.
Algo de eso ha escuchado Ruperto Villa, un aborigen que el pasado martes caminaba por la orilla del Pilcomayo y que dijo su pueblo está preocupado porque históricamente han vivido de la pesca.
Pero Carlos Castro, del departamento de Recursos Naturales de la Subprefectura de Yacuiba, aclara que la prohibición sólo será para los pescadores comerciales y no así para los Wennhayek porque ellos han hecho del sábalo un alimento de subsistencia.
Pero los Wennhayek no sólo utilizan los pescados para alimentarse, aclara Joaquín Delgado, que aprendió a pescar desde los cinco años cuando su padre tenía la fuerza de un toro, según cuenta. “Los sábalos son la principal fuente de generación económica”, dice con una voz de gato ronco atacado por el frío que llegó la pasada semana cabalgando en caballos de viento desde Argentina.
Delgado detalla su preocupación: Nosotros no sólo utilizamos el sábalo para alimentarnos porque si fuera así ya nos hubiéramos empachado (se ríe y sus ojitos se achinan). Luego aclara que la abundancia de peces les ha enseñado a comercializarlos y sacar jugosas ganancias.
Mario Gareca recuerda que en los mejores momentos la pesca les generaba una renta de mil bolivianos al día. “Esa plata la repartíamos entre las 30 personas que trabajábamos en las redadas”, explica y se queda mirando el río como si fuera la última vez.
En todo caso, Castro dijo que la decisión será debatida este mes y será el Ministerio de Desarrollo Sostenible, previo informe de los técnicos de Villamontes, Yacuiba y Tarija, quien tomará una decisión definitiva.
El Viceministerio del Medio Ambiente también está estudiando la forma de devolverle la vida a la cuenca del río Pilcomayo sin afectar la producción piscícola de la zona.
La versión de una posible veda que dure varios años ha llegado hasta los oídos de doña Paulina Rocha, habitante antigua de Villamontes que solventa su economía gracias a un venta de abarrotes que puso en su casa después de la muerte de su marido.
La mujer dice que este año ha perdido plata porque en abril se aprovisionó de varias latas de alcohol, bolsas de azúcar, coca y otros productos que religiosamente son demandados por los pescadores cuando la actividad entra en su apogeo (mayo, junio y julio). “Me he quedado con gran parte de la mercadería porque no he tenido compradores”, lamenta y se queda pensando qué hacer para el futuro.
Buscan salida por la vía del consenso
Consenso e inversión en tecnología "limpia" son parte de la estrategia del Gobierno para intentar resolver el conflicto desatado entre los ingenios mineros de Potosí y los campesinos de Chuquisaca y Tarija, por la contaminación del río Pilcomayo.
Así lo adelantó el viceministro interino de Medio Ambiente, Jorge Mariaca, quien destacó la voluntad de la actual administración para encontrar una solución concertada al problema del Pilcomayo. El funcionario señaló que la mitigación de los contaminantes en la cuenca del Pilcomayo es una responsabilidad compartida de las autoridades nacionales, del Congreso, de las prefecturas y de los municipios involucrados y aseguró que se están buscando las alternativas más racionales para solucionar el problema.
Mariaca precisó que la contaminación del Pilcomayo, incluso, tiene relevancia a nivel internacional debido a que es una "cuenca compartida" con Argentina y Paraguay, países que también están expresado su preocupación por lo que pasa aguas arriba con el depósito de restos minerales que están afectando gravemente el agua y la poblaciones de peces de las que viven miles de comunidades indígenas y campesinas. "Estamos trabajando en resguardar la salud y la productividad de las áreas por donde circulan estas aguas", afirmó.
Al ser consultado sobre los intereses contrapuestos que están en juego respecto de la contaminación del Pilcomayo, mineros por un lado y campesinos por el otro, Mariaca reconoció que "es un dilema porque son dos sectores de la población con demandas legítimas cada uno". "No se trata de un conflicto entre ricos y pobres. Hay que buscar una fórmula en la cual todos puedan salir ganando”. (Carlos Morales/La Prensa)
Datos
Factor en contra. La contaminación con plomo del sábalo que habita en el Pilcomayo es una amenaza a largo plazo para la salud humana. Según un estudio realizado por las universidades Juan Misael Saracho (Bolivia) y Nijmegen (Holanda), se evidenció que las concentraciones de zinc y cobre en el hígado de los peces de este río eran tres a cuatro veces más altas que en los del río Bermejo.

En las agallas. Con respecto a la contaminación del sábalo en el Pilcomayo, se realizaron una serie de estudios que no son concluyentes, pero revelan principalmente niveles elevados de plomo con un promedio de 5,8 partículas por millón, no existiendo estándares para niveles de plomo en el cuerpo entero, sin embargo la concentración disminuye en los músculos y en la grasa, presentándose en mayor grado en las agallas y las vísceras, por lo que se recomendó evitar el consumo de éstas.
El Deber Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Domingo 4, septiembre de 2005 2005


El pasado glorioso sólo es un sabroso recuerdo
Hay un hombre moreno sentado en una piedra a orillas del Pilcomayo. Está ahí desde hace tres horas, ignorando el surazo que llegó a Villamontes el martes 30 de agosto.
“Me llamo Fidel Delgado y tengo hambre”, dice y se excusa de dar la mano porque no puede soltar el hilo de pescar.
¿Un wennhayek acaso no es experto en atrapar peces con las redes que miden más de 150 metros de largo?
- Eso era antes. Cuando habían peces abundantes en el río.
El hombre moreno hace memoria: Antes, los sábalos se desesperaban por que los saquemos del agua de tantos que eran. Hasta volaban los pobres. Si viera usted, la playa del Pilcomayo era llenita de camiones y de gente de todos lados, hasta extranjeros llegaban. Con la plata de las ventas nos comprábamos heladera, tele, radio, bicicleta, alcoholcito. Ahora nada, ya ni para comer podemos conseguir pescando.
Dice que se quedará un rato más, esperando a que pique el anzuelo y que le gustaría que alguien le regale coquita.
El Deber Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Domingo 4, septiembre de 2005 2005
Punto de vista Volver!!

Es posible salvar el Pilcomayo
Fernando Calderon ® Biólogo
Lo primero que se tiene que hacer es medir la falta de oxigenación de las aguas fruto de la contaminación minera. También hay que ver qué otros contaminantes están dañando el Pilcomayo.
Una vez que se tengan esos datos se debe tomar una decisión inmediata para ejecutar acciones concretas para salvar este recurso natural del cual dependen muchas personas.
La veda que se pretende dictar (de tres años) puede que dé resultado porque hará que la población de peces aumente y sea capaz de sostener los ciclos de pescas. Pero eso no será suficiente, es necesario que haya un manejo sostenible de esta actividad.
Es posible salvar el Pilcomayo. Para eso, también hay que hacer una inventariación de los tipos de peces que aún viven y en qué estado de desarrollo se encuentran.
Pero no es un trabajo solitario lo que tiene que ejecutar Bolivia. Existen convenios internacionales a los que se puede apelar para que junto a Paraguay y Argentina se pueda hacer una acción sostenida y se empiece a limpiar el río.
Las obras de riego que se estarían realizando en la zona de influencia hacen descender el nivel de las aguas y por eso es que hay mayor concentración de contaminantes y un menor nivel de oxígeno y de los nutrientes que son vitales para la vida de los peces.
El Deber Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Domingo 4, septiembre de 2005 2005
Puros decretos, nada de hechos
En 1993, el fiscal general de la nación, Oscar Crespo, declaró que "la contaminación minera del Pilcomayo era inaceptable".
En mayo de 2000, José Luis Carvajal, entonces ministro de Desarrollo Sostenible y Planificación, dijo: "El Pilcomayo se nos muere. Estamos detrás de los responsables de la contaminación y en cuanto conozcamos quiénes son, se aplicarán las sanciones".
En agosto de 1997 se promulgó una reglamentación ambiental específica para el sector minero, a través del Decreto Supremo 24782 que otorgaba un plazo para que los empresarios mineros pudiesen presentar sus manifiestos ambientales hasta el 1 de febrero de 1999. El 11 de junio de 1999 se amplió el plazo hasta finales de 2000.
En septiembre de 1998, el entonces ministro de Desarrollo Sostenible y Planificación, Erick Reyes Villa, y los prefectos de los departamentos del Sur del país, firmaron un acta de entendimiento que preveía la construcción inmediata de un dique de colas provisional para evitar daños ambientales durante el proceso de diseño y construcción del dique de colas de San Antonio.
Después de tres años y medio, el 11 de marzo de 2002, se inició el diseño final del Sistema de Alcantarillado de Potosí, que incluye también el dique de colas San Antonio. El diseño final debería ser presentado, a más tardar, el 10 de octubre de 2002 y las obras adjudicadas, a mediados de enero de 2003. Hasta la fecha la obra aún no existe.
El Deber Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Domingo 4, septiembre de 2005 2005

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